SOLO UNA PREGUNTA...
Hace justamente un año que decidí evitar controversias políticas con los extraños petristas porque, simple y sencillamente me causaban urticaria -CAUSA URTICARIA...- y en claro desafío con mi integridad atentaban contra ella. Había que cortar por lo sano y en efecto así lo hice, pero, un año después cuando es evidente y notoria la inversión de valores a donde los han llevado y más triste aún que sin chistar mínimamente lo aceptan y difunden, es claro que algo hay que decir y opinar ante semejante atentado contra la salud mental. ¡Compatriotas! -porque al fin de cuentas lo somos- por qué razón lo que otrora calificaban como actos reprochables, como delitos -sin eufemismos-, ahora, bajo este desgobierno de Gustavo Petro, se toleran y se justifican: es decir, ¡ya no son delitos! ¿Habrase visto semejante despropósito? Semejante torpeza y, sin eufemismo alguno, ¿semejante brutalidad? En honor a la verdad este escenario que hoy tenemos en Colombia nunca lo había visto, jamás lo había observado en esta siempre agitada -pero nunca como ahora- vida política colombiana.
Si; no hubo mandatos presidenciales que no fueran objeto de señalamientos varios, que no fueran tildados de corruptos o de facilitar la corrupción en todos estos muchos periodos presidenciales que nos han precedido. Nadie se ha librado de tales señalamientos máxime cuando es un arma política para deslegitimar adversarios. Unos y otros políticos se han señalado mutuamente encontrando eco en sus prosélitos que así tomaban parte, sin pasar de ahí. Pero, es que hoy se raya con el absurdo, con el ridículo, con la imbecilidad y -reitero una vez más- con la brutalidad cuando Gustavo Petro, primero senador y posteriormente candidato presidencial tildaba a sus contrincantes como corruptos, ladrones, traidores y un sin fin de adjetivos y, siendo obvio y notorio que es su gobierno el más corrupto, el más ladrón y el traidor, todos estos prosélitos haciendo justamente gala del absurdo, del ridículo, de la imbecilidad en su máxima expresión sencillamente lo excusan y lo justifican.
Y es que ni siquiera hay que enumerarlos, es decir, la serie de delitos que bajo el desgobierno de Gustavo Petro y obviamente bajo su dirección se han cometido en estos tres años largos de su presencia en la Casa de Nariño. No, no hay necesidad de su minuciosa relación ya que esos mismos prosélitos que más parecen conformar o integrar una secta, amplia y detalladamente los conocen, pero sin más ni más osan descalificarlos, destipificarlos o sencillamente ignorarlos: ¡no existen para ellos! Es que pareciese que lo manifestado públicamente por Gustavo Petro -creo que jocosamente porque no se compadecería de un presidente- que solo bastaba con quistarle la "i" a lo ilícito para volverlo lícito, sus súbditos integrantes de aquella secta efectivamente lo hicieron a rajatabla: a todos los ilícitos perpetrados dentro del gobierno Petro, ora por el mismo, ya por sus alfiles o familiares solo le retiraron la "i" para que fuese licito; de otra forma no puede explicarse, no puede entenderse, ni comprenderse que todo lo que fue considerado delito por el mismísimo Gustavo Petro y obviamente sus seguidores en los gobiernos anteriores, simple y sencillamente ya no lo es. ¡Por obra y gracia de Gustavo Petro y de birlibirloque dejaron de ser delitos! Habrase visto tamaña estupidez?
¡Es la sencilla pero trascendental pregunta!...
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